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Test Psicológicos

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20 de abril de 2012

Cómo sobrevivir al desempleo


En España hay más de cinco millones de personas sin trabajo. Muchos llevan años en esta situación y no ven la luz al final del túnel. ¿Cómo afrontar este periodo de inactividad laboral? Los psicólogos dan una serie de pautas para mantener la autoestima y no perder la esperanza. Es difícil, pero hay que intentarlo. Lo primero: tener claro que no es un fracaso personal, sino contextual.


Jóvenes que no pueden meter ni un pie en el mercado laboral. Personas en la flor de la vida que llevan años (¡años!) sin poder hacer lo que saben hacer. Veteranos de larga trayectoria que de repente tienen que aprender a estar inactivos. Años de formación que hoy parecen una pérdida de tiempo. Energía desperdiciada. Sueños rotos. Frustración. Rabia. Tristeza. Y en el peor de los casos, depresión.

Nos preparan para el trabajo. Nos forman y aprendemos a hacer el currículum. Pero nadie nos enseña a estar en el paro. A sobrellevar esta lacra que algunos ya perciben como una enfermedad crónica. Y epidémica, además. El paro es un fracaso de los gestores, pero si uno lleva mucho tiempo en esta situación puede que, erróneamente, lo acabe traduciendo como un fracaso personal. 

¿Cómo encarar este periodo? ¿Cómo mantenerse en lucha? ¿Cómo conservar el ánimo? No es fácil, pero hay pautas. Los psicólogos las dan.

Saber pedir ayuda
Familia y amigos nos recuerdan nuestras cualidades y valores
Ramis resalta como fundamental el papel de los amigos y familiares. En esos momentos en los que se ve todo negro y cuando ya no se ve la luz al final del túnel, hay que llamar a las amistades. Ellas no nos darán trabajo, pero sí «nos recordarán lo que sabemos hacer y nuestras cualidades». Es importante mantener y crear relaciones sociales. Nunca aislarse.

Gabriel Carrero, psicólogo y director de CyR Consultores, explica que «un parado siente tristeza, cabreo, indefensión... una serie de sentimientos negativos que llevan a la frustración», apunta, «y la frustración puede implicar agresividad, contra sí mismo y contra su entorno», advierte. Con todo, «el proceso puede acabar en una depresión o en una enfermedad mental».

Por eso hay que intervenir antes. Carrero recomienda «no ocultar el problema». No exhibirlo, pero tampoco esconderlo. Si no tener trabajo te genera frustración, no lo ocultes y busca ayuda primero en tu entorno inmediato. Primero en tu familia y luego, si hace falta consulta a un psicólogo. Así lo aconseja este experto, que precisa que en general las mujeres sobrellevan mejor estas situaciones al «encarar el problema de manera más realista». 

Autoestima
Asumir que es un fracaso contextual, no personal
Psicólogos y coachs nos dan las claves. La primera y fundamental, mencionada por todos los consultados es mantener la autoestima. Joaquín Juan, coach, subraya lo importante que es esquivar pensamientos perniciosos como: «Me han despedido (o no me cogen) porque no sirvo» o «No saldré de esta». Hay cambiar este tipo de reflexiones y darse seguridad a uno mismo pensando : «Si estoy bien, podré defender delante de un empresario mi capacidad». Estar bien es en sí mismo un objetivo, y también un punto de partida vital para conseguir un empleo.

Carmen Ramis, psicóloga y profesora de la Universitat, razona que la de estas personas es una situación muy difícil. Y es que trabajar, además de ser un medio de subsistencia, genera «un concepto positivo de uno mismo, de prestigio de cara a la sociedad». Por ello, insiste en que la persona que lleva mucho tiempo sin trabajar tiene que asumir que la situación es difícil y que no depende sólo de ella. Es decir, que no tiene que tomárselo como un fracaso personal, sino como un fracaso «contextual».

Actividad física
No hace falta apuntarse al gimnasio, pero hay que moverse
Parado es una palabra de semántica peligrosa. Estar en el paro no tiene por qué implicar quedarse quieto. Mantenerse activo es clave. Lo señala Carrero y lo secunda Álex García, psicólogo deportivo, que recuerda, por si alguien no se rendía a la evidencia, que los estudios han demostrado los beneficios de la actividad física en el ánimo. No hay que forzarse y apuntarse al gimnasio o comprarse todos los aparatos deportivos del teletienda. Pero hay que mantenerse activo. 

Los paseos pueden estar bien, pero García advierte de que uno puede acabar viéndose como uno de los protagonistas de ´Los lunes al sol´. Y eso sería contraproducente. La clave es «no abandonarse» y no quedarse en casa, porque es entonces cuando puede invadirte la sensación de que «has perdido el control». Adoptar el modo pasivo tiene sus riesgos. La profesora de la UIB reivindica también la importancia del ocio, de buscar actividades que nos diviertan, ayuden y sirvan: «Contribuye a mantener la autoestima y los hábitos y favorece los contactos sociales». 

No abandonarse
Conservar los hábitos de higiene y fijar una rutina
Parece obvio, pero vale la pena repetirlo: nada de quedarse en el sofá. Nada de levantarse a las doce. Nada de ir en pijama todo el día. No hay que vivir el día a día como si fuera un eterno domingo de gripe. Ramis insiste en la necesidad de conservar los hábitos de higiene y de una vida sana. Y de fijarse un horario diario y una disciplina de búsqueda de empleo. «Hay que mantenerse proactivo: sentarse a esperar te puede hundir en la miseria».

No dejar de buscar
Profesionalizar la búsqueda de autoempleo
Hay que trabajar: trabajar buscando trabajo. «Profesionalizar la búsqueda de empleo», reitera Carrero, «dedicar cada día una serie de horas y establecer un protocolo». Aunque llevemos mucho tiempo haciéndolo y aunque parezca que no sirve para nada, es fundamental porque es «la única fórmula para vencer al desánimo porque así no puedes reprocharte que no lo estás intentando». 

Además de ser clave para abandonar la situación de parado, interiorizar la búsqueda de trabajo cumple otra función ya que ayuda a sentirse bien con uno mismo y a mantener la autoestima. Lo dice también Carmen Ramis, que recomienda además «ir a los sitios» a entregar los currículums y a enviar recordatorios. No cesar en el propósito. 

¿Cómo crear ese protocolo de búsqueda? Hay que montar una red familiar y de ahí ir ampliando el círculo, agotando los contactos. Si no se sabe por dónde empezar, en Cruz Roja hay un programa de orientación para la ocupación en el que pedagogos y trabajadores sociales hacen planes individuales que enseñan cómo «ordenar el tiempo» y «mantenerse activo». 

Hay que buscar por todo y llamar a todas las puertas, las veces que sea necesario, apunta Carrero. Para los que se han ido a la calle ´en grupo´ (fruto de un ERE), Carrero recuerda que siempre está la opción del cooperativisimo. Y, cómo no, siempre está la opción del autoempleo. Hay que poner sobre la mesa todas las opciones.

Aprovechar el tiempo
Pensar en cómo ´reenfocarse´ o hacer formación
Para alguien que lleva dos años o más en el paro, la frase ´la crisis es una oportunidad´ puede resultar bastante apestosa. Como un hipócrita eslogan de camiseta. Pero sí puede haber oportunidades dentro de la crisis. Así lo sostiene Juan, quien señala que el paro puede ser un buen momento para pararse y «reenfocarse». Detenerse y ver «hacia dónde quiero y puedo profundizar». Aprovechar el impass para «abrir la mente al cambio». 

Joaquín Juan, al frente de la empresa Quieres ser feliz, explica que mucha gente se pone en contacto con ellos en busca de ´coaching laboral´. ¿Qué es esto? Un servicio de apoyo, de guía, que puede servir de ayuda para acciones concretas, como la preparación del currículum o de entrevistas de trabajo; acciones que en sí mismas ya sirven para aumentar la autoestima. 

La formación también es una muy buena opción. Carrero recuerda que seguir aprendiendo ayuda a mantener la autoestima, al sentir que se está haciendo algo útil, y puede convertirse también en una red de búsqueda de empleo. Además de aprender y de ocupar el tiempo, los cursos y seminarios sirve para conocer a gente.

Mantener la fortaleza emocional en estas condiciones puede ser difícil, nadie lo niega, pero hay que intentarlo. Hay que intentarlo.

8 de abril de 2012

Cuidado con el “bullying” laboral

El acoso persistente a un compañero de trabajo para dañar su autoestima afecta su productividad; la empresa debe prevenir o identificar estas actitudes para mantener un ambiente laboral sano. 

 El maltrato o abuso de poder jerárquico o entre iguales en los centros de trabajo, conocido como bullying, puede ocasionar una baja en el rendimiento laboral de los empleados, de hasta un 60% por trabajador, aseguraron especialistas en asesoría empresarial y recursos humanos.

Debido a las excesivas cargas de trabajo y temor a los recortes de personal y la crisis económica, este tipo de prácticas se han vuelto más comunes, afirmó la asesora empresarial y catedrática de la Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana (UP), Mónica Cavagnas. 

"El permitir que en tu empresa se dé este tipo de fenómenos como el bullying, puede afectar desde un 20% hasta un 60% el rendimiento de un trabajador, dependiendo del carácter de la persona, pues es ahí donde permanece la mayoría de su tiempo", alertó la consultora independiente, especialista en psicología laboral y organizacional Jessica García. La experta alertó que tanto "hombres como mujeres pueden ser víctimas de esta práctica y los más expuestos son los nuevos empleados de la organización, y aquellos trabajadores que tienen nuevo jefe, pues en ocasiones quieren abrir espacios y vacantes para su gente de confianza". 

 En un artículo publicado por la Universidad del Valle de México (UVM), la especialista en bullying en centros escolares, Nancy Romano Ávalos, señaló que esta práctica se ha utilizado para designar las relaciones de maltrato o de abuso entre iguales. 

 "La palabra ‘bully' procede del inglés y quiere decir ‘matón', por ello se corresponde con todas las relaciones que tienen un carácter abusivo, siempre que haya una víctima y una persona que perpetra dichos abusos". El bullying es un "proceso complejo de victimización de otra persona que va más allá de las simples discusiones o malas relaciones entre compañeros, y que se diferencia de éstos por su naturaleza, su duración, su intensidad, sus formas, sus protagonistas, sus consecuencias y sus ámbitos", detalló la investigadora. 

 De esta manera, su significado se relaciona con conductas como la intimidación, la amenazas, los malos tratos físicos continuos, humillaciones en público, el rechazo social, el chantaje, los insultos reiterados, los motes, situaciones de abuso en las que no hay provocación previa por parte de la víctima y en las que existe intencionalidad por parte de las personas agresoras. En México, este tipo de fenómenos no ha sido estudiado sistemáticamente, y no hay cifras ni referencias oficiales sobre la extensión, el grado, el carácter y las tipologías particulares que asume el hostigamiento laboral. Sin embargo, se estima que dos de cada 10 mujeres son víctimas de estas prácticas de bullying en sus trabajos, según la Universidad Autónoma del Estado de México. Por ello, recomendó a las organizaciones ofrecer pláticas sobre seguridad y orientación laboral, así como abrir el área de recursos humanos a los empleados para exponer esta problemática, explicó Romano Ávalos. 

 "Lo ideal es que se acerquen a esta área pues los problemas de este tipo por lo general se dan entre compañeros directos o cercanos al afectado o por parte del jefe directo", sugirió. Asimismo, se propone "tener más control en los objetivos y actividades para no generar cuellos de botella y falta de resultados por parte de los empleados con lo que se entra en un círculos viciosos y se empieza a humillar, insultar, agredir a los empleados", señaló Cavagnas y urgió a los empresarios y ejecutivos a implementar sistemas de comunicación con la plantilla laboral, con base en el área de recursos humanos Recordó que el empleado no tiene la cultura de la queja y por miedo a perder su posición, se guarda las cosas, y al dejarlo pasar se convierte en una bomba de tiempo que afectará el rendimiento de los trabajadores que son víctimas de esta situación. 

 Por ejemplo, en el dato más reciente, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) detectó 27,728 casos de hostigamiento y acoso sexual en 258 dependencias y entidades de la Administración Pública Federal durante 2008, de los que sólo se denunció cerca de la cuarta parte (7,796 casos) debido al temor por represalias o pérdida de su empleo. 

"Esta situación se da por un desequilibrio o abuso de poder en la relación. La persona agresora se aprovecha de situaciones en las que la víctima está en una situación de inferioridad. 

Como por ejemplo, en una situación de debilidad, ante una característica personal específica (minoría étnica, orientación sexual...), o por una situación contextual concreta (recién llegado a un centro laboral)", explicó la también catedrática universitaria.

Cavagnas indicó que el maltrato o la agresión no es un hecho aislado o que ocurra en una sola ocasión, es decir, se presenta de manera reiterada. "Las conductas de acoso e intimidación utilizados por la persona agresora hacia la víctima en un lugar de trabajo pueden ser: maltrato físico, amenazas, esconder o robo de objetos o pertenencias; verbal como insultos, amenazas y motes, rumores; o tratar de aislar, excluir, ignorar o no dejar participar a alguien", indicó la catedrática de la UP. Algunas medidas para intervenir y prevenir el bullying en forma temprana, según García, podrán producir resultados permanentes, entre los que destacan: 

 1. Difundir información, guías y prácticas sobre este tema, para que actúen como multiplicadores junto con otras iniciativas anti-violencia. 

2. Alentar programas anti-violencia, especialmente dirigidos a combatirla en el trabajo. 

 3. Elaborar procedimientos para apoyar su denuncia. 

 4. Coordinar diferentes iniciativas anti violencia en diferentes niveles para que se conviertan en planes organizados y en estrategias. 

 5. Elaboración de códigos de ética y de conducta dentro y fuera de la organización. 

 6. Apóyate en tu departamento de recursos humanos para dar asesoría y pláticas en la materia. 

 7. Evita que se despida a algún empleado por el hecho de denunciar ser víctima de esta práctica. 

 8. Implementar sanciones con base en criterios definidos, establecidos y claramente anunciados en contra de quienes haga uso de esta práctica.


6 de abril de 2012

El despido necesita de herramientas para afrontarlo de la mejor manera

La persona que despide debe estar preparada para poder dar respuestas al despedido.

En el 2010 se celebró una mesa de debate conducida por el periodista y profesor de la UAB, Lluís Reales, que contó con cuatro expertos de distintos ámbitos de los Recursos Humanos para debatir sobre los despidos, que ahora, más que nunca, hay que aprender a gestionarlos de la mejor forma posible, para el bien de la empresa y de la persona. El debate tuvo lugar en Barcelona. 


 El punto de partida fue la película `Up in the Air´, dirigida por Jason Reitman, protagonizada per George Clooney y con seis nominaciones a los Oscar en 2010. Un film que aborda la inestabilidad del mercado laboral, la soledad y la incomunicación en el despido, entre otros temas. La sesión también contó con los testimonios de personas que han sido despedidas recientemente. Dos de ellas ejemplificaban un mal despido: de un día para otro y sin llegar a entender los motivos aunque ambas llevaban más de una década en su empresa. Pero también conocimos el caso de un director de Recursos Humanos que contó con un servicio de acompañamiento cuando fue despedido, lo que le fue de gran ayuda. 

 Durante la mesa de debate se reflexionó sobre los efectos del despido tanto en la organización como en las personas involucradas:

 - Cómo se debe hacer desde Recursos Humanos. Pilar Jiménez, presidenta de la Fundació Factor Humà y directora de Recursos Humanos y Organización de Saba, habló de lo mucho que conlleva un despido en una empresa: Los despidos son difíciles también para los que se quedan en la organización, y por ese motivo la comunicación interna es fundamental. 

- Impactos emocionales para quien da y quien recibe la noticia. Lluís Casado, economista, psicólogo y psicoterapeuta y miembro de la Comisión Consultiva de la Fundació Factor Humà, detalló las implicaciones psicológicas de un despido: La persona que despide debe estar preparada para poder dar respuestas al despedido ante tres preguntas cruciales: por qué, por qué yo y por qué ahora. 

 - Cómo hacer un buen protocolo de salida. Sílvia Roca, experta en acompañamiento de procesos de salida de Creade-Lee Hecht Harrison, expuso cómo se puede afrontar un despido de la mejor forma: No existe un protocolo óptimo, pero es importante contar con un guión para evitar la ansiedad previa al despido. 

- Apoyo a las personas paradas. Aurora Guillén, cocreadora del portal notepares.com, puso el acento en los recientes cambios en el mercado de trabajo y en el hecho de que el paro no es un fenómeno coyuntural: No hay empresas suficientes para absorber los cuatro millones de parados que hay actualmente en España, con lo cual las personas que están en dicha situación deben empezar a ser más emprendedores. 

 Durante el coloquio posterior, se debatió sobre el concepto de “empleabilidad”. En un mercado laboral nuevo, en que las empresas ya no pueden garantizar estabilidad, sí que deben potenciar la empleabilidad de las personas para que sean responsables de su propia trayectoria profesional y tengan más facilidad en cambiar de trabajo. Pero se apuntó también que dicha empleabilidad no es necesariamente un mayor desapego del trabajador respecto a la organización; también puede ser de ayuda a las empresas, para que tengan más capacidad de adaptación a los cambios.

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